El edificio, que se derrumbó durante las invasiones bárbaras, sirvió durante siglos como cantera de materiales de construcción: no es casualidad que durante la Edad Media se le conociera como "grotte" (cuevas). En concreto, fue despojado de todo su revestimiento y de todas sus columnas. Posteriormente, se empezaron a construir casas y edificios sobre las ruinas restantes, aprovechando las estructuras que aún quedan del Anfiteatro para conservar a la perfección su forma.
L'actual espléndida plaza, singular y único en su género, fue construido por el arquitecto Nottolini (a partir de 1830) quien hizo demoler algunos edificios del centro y creó a su alrededor la calle llamada Anfiteatro.