La historia de las Murallas de Lucca
Dos mil años de defensa, ciudad e identidad
La historia de las Murallas de Lucca coincide con la historia de la propia ciudad. Durante más de dos mil años, Lucca ha crecido, se ha defendido y se ha definido a través de sus murallas, que han evolucionado junto con su sociedad, su urbanismo y su cosmovisión.
La primera muralla de la ciudad data de la época romana:
Una disposición regular de piedra, con cuatro entradas principales en el cardo y el decumanus. Esta disposición reflejaba la función militar y estratégica de la colonia, pero también una organización urbana específica. Restos de esa forma original aún son visibles hoy en día en el diseño del centro histórico.
Con el "incremento de la población y los modelos de defensa cambiantes,
En la época municipal la ciudad se expande y con ella las Murallas:
Durante el siglo XIII, una nueva fortificación amplió el perímetro hacia el norte y el este, incluyendo la iglesia de San Frediano y convirtiendo la Via Fillungo, el antiguo cardo romano, en el eje principal de la ciudad medieval. Una nueva ampliación en el siglo XIV llevó el trazado casi a su nivel actual.
Pero fue en el siglo XVI cuando nació el proyecto de las actuales Murallas:
Con la llegada de las armas de fuego y la transformación de las técnicas militares, se construyó una fortificación moderna, diseñada según las teorías más avanzadas de la arquitectura militar europea. Su construcción comenzó formalmente en 1513 y duró casi un siglo, involucrando... Expertos italianos y extranjeros, grandes recursos y cientos de hombres.
El resultado fue una obra imponente y refinada: Un sistema de bastiones de más de 4 kilómetros de longitud, con diez bastiones monumentalesPlazas de armas, salidas, túneles y pasajes subterráneos. Todos los bastiones, excepto uno, llevan el nombre de un santo; la excepción es el Bastión de la Libertad, un homenaje a la independencia y el orgullo cívico del pueblo de Lucca.
Le tres puertas originales Fueron concebidos como arcos monumentales de entrada a la ciudad, a los que se añadieron otros en los siglos siguientes, marcando nuevas relaciones con el territorio.
Paradójicamente, los Muros Nunca fueron llamados a defender la ciudad de un asedioY esta "no-batalla" los salvó. De ser una estructura defensiva, se transformaron, con el tiempo, en un gran espacio público: un parque, un paseo, un umbral entre la ciudad y el campo, la memoria y el presente.
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